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La Máscara de la Ignorancia

La Máscara de la Ignorancia

Autor

Ade Akinfenwa

Genero/s

Novela, Ensayo

Sinopsis

África ha sido y sigue siendo la madre nutricia de materias primas a todas las grandes potencias. El continente tiene, en porcentajes mundiales aproximados, un 19% de las reservas de uranio, un 80% de las de cobalto, 35% de las de platino, el 60% del manganeso, entre un 8 y un 10% de las reservas de petróleo y un 55% del oro y diamantes que son objeto de comercio internacional. Pero, a pesar de tener todos estos recursos naturales en abundancia, que permitiría a todos los africanos vivir holgadamente, no es así, la gran mayoría de la población vive en miseria. La historia de esa miseria viene de lejos y se remonta a la época de esclavitud. Los problemas del desarrollo actuales del continente no se deben solo a sus dirigentes, sino también a varios factores, algunos internos, otros externos. Los factores internos se deben principalmente a la gestión de los dirigentes corruptos y las minorías elites explotadoras, que solo piensan en sí mismos. Además, con la colaboración de un pueblo ignorante que no ve la corrupción como algo dañino, aceptándola como modo de vivir. Por otra parte, nos encontramos con el daño irreparable causado por la esclavitud y más tarde el colonialismo que destruyó la economía, el sistema político y la cultura tradicional africana. En este libro, el autor hace reflexiones sobre el pasado, presente y futuro de África desde el punto de vista africano, con un recorrido que abarca la época de la esclavitud, el periodo del colonialismo y la independencia, etapas difíciles para el desarrollo económico, humano y social del continente africano. La pregunta sobre la independencia es: ¿Independencia o dependencia? ¿África será capaz de superar la situación económica y política actual?

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Resumen personal

Akins

LA MISERIA AFRICANA
No se puede responsabilizar de toda la miseria africana a la esclavitud y al colonialismo. África tiene la responsabilidad de velar por el desarrollo de sus distintas sociedades. Si bien el mundo occidental tiene mucho que ver con el atraso que vive el continente africano, los africanos debemos tomar conciencia de nuestro papel en el sistema mundial.
Debemos asumir el papel que nos corresponde, dejando a un lado el victimismo. Hemos de reconocer que los verdaderos enemigos de África son los propios africanos. Los corruptos, los ignorantes y los dictadores que están disfrazados de demócratas. Lo que África necesita en este momento es el renacimiento del continente, ya que desde nuestro acceso a la independencia no hemos sido capaces de cumplir las obligaciones de un estado independiente. Sea por nuestra culpa o sea por culpa ajena, eso se ha traducido en desilusiones para nuestra sociedad. Dicho renacimiento no debe pensarse desde la perspectiva europea, sino que tiene que encontrar sus orígenes en el interior del continente africano. Eso no quiere decir que deba cerrarse a las ideas o conocimientos de otros pueblos, porque cada cultura, cada pueblo, tiene su aportación positiva que podemos aprovechar para mejorar la nuestra, pero siempre desde el punto de vista de la dignidad de nuestra cultura.
En todo caso, hemos de pensar en la generación venidera, porque tiene la obligación de continuar con el legado dejado por nosotros. Hemos de saber que los ríos no beben su propia agua, sino que sirven a los demás, los gobernantes deben aprender a servir al pueblo, no a sí mismos. Ni los árboles comen sus propios frutos. Con ellos alimentan a los demás. El sol no brilla para sí mismo, sino para todo el mundo. Las flores no esparcen su fragancia para ellas. Deleitan a otros. Vivir para los demás es una regla de la naturaleza. La vida es buena cuando tú estás feliz, pero la vida es mucho mejor cuando los otros son felices gracias a ti. Los actuales dirigentes africanos deberían recordar aquella frase célebre de Nelson Mandela: «Aquel que planta un árbol puede no llegar nunca a disfrutar de su sombra. La alegría está en la plantación, porque otra generación regará al árbol, mientras otra generación disfrutará de su sombra». Los gobernantes africanos de hoy deben saber que lo importante es sembrar para que otros puedan cosechar. Lo importante es sentar unas bases sólidas que permitan a las futuras generaciones

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